The Vintage Caravan en Uniclub

La visita de la banda islandesa (absolutamente desconocida para este cronista, quien es un buscador constante de nuevos grupos de hard/stoner/psych) fue la excusa perfecta para disfrutar de una noche de música poderosa, graves potentes y varias sorpresas. Crónica y fotos: Pablo Fernandez. 5-10-16.

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Para comenzar la jornada, sonó el dúo To Die, formado por Josefina Anselmo en guitarra y voces y por Agustin Trimigliozzi en batería y voces. En el lugar eramos no mas de 20 personas, contando a Martín Rodriguez de Poseidótica quien musicalizó la espera entre banda y banda, los bartenders y la chica del quiosco de merch.

Así y todo dejaron el alma en cada canción. El sonido del grupo recuerda a las violas y bata de Zeppelin, por momentos y luego, se remonta el vuelo sonando un poco a una especie de Mars Volta embebido en LSD. Pero en ningún momento pierden sutileza. La voz de Josefina parece todo el tiempo al límite del quebranto, pero siempre tiene un tono mas alto que brindar. Ella debe pesar 32 kilos, mojada, pero tiene la potencia de una orquesta sinfónica completa. Y cuando Agustin canta no solamente lo hace muy bien, además toca la batería haciendo cosas complejas, sincopadas, ritmos enfermizos. O sea: una banda del recontra carajo. Lamentablemente, anunciaron que van a dejar de tocar en vivo por tiempo indeterminado. Si querés ser optimista podés pensar que es porque van a grabar un nuevo disco. En lo personal, yo perdí toda clase de optimismo hace años, solamente me dedico a esperar que la vida no me de la razón.

Luego de una corta pausa, llegaron los platenses Picaporters, muy queridos por un público que solamente vino a verlos a ellos (aún pagando una entrada que no era nada económica). El sonido del grupo es de stoner psicodélico, una especie de cruza entre Humo del Cairo y Poseidótica, para ofrecer una descripción tan abreviada como injusta. En lo personal había escuchado sus discos, pero no los había visto en vivo, por lo que la sorpresa rondó en torno al sonido: me encontré con una banda que a como suena el disco, que ya de por sí es alucinante. El set fue un poco mas largo que el de la banda anterior, pero esto no es una queja, todo lo contrario. No hubo tiempo para sutilezas, las canciones fueron poderosas como un cañonazo.

Volvió la música de Martín y luego vino Audión, banda de dos ex Natas: Gonzalo Villagra en bajo y voces y Walter Broide en batería y voces (quien también forma parte de Poseidótica), sumado a Dizzy Espeche en guitarras, reconocible a años luz gracias a su peinado afro. En contra de lo que opinan muchos de los que escriben crónicas sobre shows de esta banda, no me suena en lo mas mínimo a Los Natas. Quizás eso se debe a que el sonido de la guitarra de Espeche está en otra dimensión sonora abismalmente diferente a las etapas que atravesó Sergio Ch en la época Natas. Ahora, la pregunta es ¿por qué debería parecerse? ¿tan profunda es la nostalgia que hace que veamos fantasmas sonoros allí donde no existen? O quizás mis oídos estén atrofiados luego de años de recitales y ensayos. Pero básicamente Audión tiene un espíritu propio y un vuelo que, me parece, va por un carril distinto al que transitaron Los Natas y me parece perfecto que así sea. Mostraron las canciones que van a formar parte de su disco en producción y de las cuales muchas podemos encontrar en la web.

Luego la espera se hizo infinita. Pasó mas de una hora entre el cierre de Audión (con un set que me resultó corto, en lo personal) y la salida de Vintage Caravan a escena. Vaya uno a saber que habrá pasado, eso no importa. Lo que realmente tiene peso propio es el recibimiento que tuvieron ese trio de pibes que vinieron desde “muy lejos de casa” como expresó su cantante y guitarrista, Oskar en una de las veces que habló al público, notablemente emocionado por la recepción que tuvo la banda de parte de la gente, que estaban literalmente como locos. Siendo absolutamente sincero y personal respecto a la siguiente opinión, debo decir que la banda no me pareció para nada novedosa o sorprendente. Con esto no quiero decir que sean malos músicos o que suenen mal, todo lo contrario, tocan como los dioses, son pibes jóvenes que tienen un training en vivo que muchos no alcanzan ni siquiera al jubilarse y tienen mucha onda, desbordan y transmiten energía, son cero estrellas y buena onda como personas (vieron las bandas teloneras mezclados entre el público, firmando autógrafos y sacándose fotos, siempre con una sonrisa) pero… No me rompieron la cabeza. Me pareció que toda esa música ya la escuché antes, diseminada en otras bandas, en otros recitales. Me fuí con la sensación de que son un grupo producto de un experimento de laboratorio en donde alguien conjugó lo mejor de diferentes agrupaciones y formó un hermoso y poderoso Frankenstein musical. Quizás me esté poniendo grande, quizás luego de mas de 23 años de recitales cueste sorprenderme o sencillamente no era mi día para contagiarme tan fácilmente de la emoción que flotaba en el ambiente. Insisto, no significa que hayan sonado mal o toquen pésimo, simplemente no me deslumbraron. Debe ser la edad, repito.

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Pablo Fernandez
https://www.facebook.com/fotografiafernandez

 

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