Primera edición del Festival Mezcal en el Konex

El domingo 18 de diciembre se realizó la primera edición del Festival Mezcal en Ciudad Cultural Konex. Pudimos formar parte de esta nueva propuesta musical, con dos escenarios, atp y con música de diversos géneros. Gran debut, que mostró personalidad y entusiasmo por parte del público y los músicos. Crónica: Ayelénn Bruno. Fotos: Daniel Watanabe.

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La lluvia se hacía sentir desde la mañana, pero aun así, las puertas se abrieron a las 14hs. A todo reggae, Delfines de Etiopia y con su pop-rock los Heladeros Del Tiempo, fueron los encargados de abrir el escenario que se encontraba preparado en la Sala de las Columnas.

Mientras, en el Escenario Electroacústico podíamos ver a: “Olvidé San Telmo”, “Láudano En Canciones”, “Tomas Amante”, “El Sonidero y La Fanfarria Insurgente”, “Juan y los Que Ríen”, entre otros; con una propuesta variada para que la espera entre bandas no se sintiera.

Minutos después de las 17hs, Amores Tangos subió al escenario principal, mezclando el candombe y el tango, con un ritmo bien del Rio de la Plata, obligando a bailar con cada canción a la gente que se encontraba en el lugar. Hicieron un repaso por sus dos discos: “Altamar”(2014) y “Orquesta De Carnaval”(2015); y en las últimas canciones, Sebastián Quintanilla de CDP, subió a acompañar con percusión como el invitado de la tarde.
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El momento esperado por varios de los presentes, fue con Científicos Del Palo. Como ya nos tienen acostumbrados, un público pasional a la hora del agite, pero a la vez se podía ver que entre los presentes había oídos nuevos que escuchaban con atención cada canción del trío marplatense. Un buen cierre de año para estos muchachos que siguen girando “EMMA – El Maravilloso Mundo Animal -“(2015), su último disco; sin dejar atrás los clásicos de su discografía que se cantan haciendo la V con las manos en alto, y adelantando también “Justicialista” que formará parte del próximo material.

En el patio del Konex, se podía ver un pequeño chaparrón que quiso bendecir la tarde, pero no impidió que Andando Descalzo, luego de más de 20 años en el rock, dieran un gran show, divertido y enérgico; donde repasaron sus clásicos como “Cuando llueve”, “Naufrago” e “Ilógico”, entre otros. Para que minutos después, La Perra Que Los Pario subiera al escenario, todavía emocionados por su show el día anterior en el Estadio River Plate junto a La Beriso y esa energía se sintiera en todo el Konex. Quizás el momento más emotivo fue mientras sonaba “Lo Que Nunca Te Dije”, uno de los temas más lindos de amor del rock nacional actual. Repasando los éxitos de sus 6 discos que recorren su historia, dejando en claro que la experiencia y la calidad de músicos, los llevó al merecido lugar que se ganaron en el público del rock.

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Ya había caído la noche, la lluvia se había ido y Cuatro Pesos de Propina subió al escenario mayor. Sonaron los primeros acordes de “La Planta” y eso dio el pie para que comience la fiesta. Repasando sus éxitos, no hubo persona presente que no se ponga a bailar con cada canción. Un público particular, lleno de energía que coreó cada tema, hasta que “Mi Revolución” fue el momento emotivo y de una calma que duró poco, ya que luego se vino un popurrí de clásicos.
Una propuesta innovadora se vio en este Festival, una linda manera de cerrar un año lleno de rock y las ganas de que el 2017 nos traiga la segunda edición del Mezcal.

FERNANDEZ 4 PRESENTÓ ¨MUTE¨ EN BORIS

El quinteto liderado por Cirilo Fernandez, presentó su segundo disco de estudio llamado ¨Mute¨, el viernes 16 de diciembre en Boris, en dos funciones a sala llena. El disco tuvo buena repercusión en el público presente, que está demostrando que cada vez son más, los que eligen música libre de etiquetas. Crónica: Roma Zacarías. Fotos: Camila Tau.

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Ante la intimidad de un lugar como Boris, la gente se fue acomodando en sus asientos y ordenando algo para comer y tomar en la calurosa noche del 16 de diciembre. El lugar estaba repleto. Una pantalla comenzó a transmitir un video en el que Mariano Sivori, Pipi Piazolla, Sebastián Lans, Nicolás Sorín y el propio Cirilo Fernandez contaban diversas anécdotas sobre el proyecto Fernandez 4, sus orígenes y sobre la grabación de ¨Mute¨, incluyendo varias tomas de cada uno en el estudio.

El show estuvo dividido en dos segmentos. En el primero se interpretó el disco en su totalidad, respetando el orden. Comenzó a sonar la guitarra de Lans con delay y arrancó ¨Nadas de nadas¨. La canción presenta toda clase de rítmicas complejas y aún así es una canción fácil de escuchar, sobre todo para el que no está habituado al estilo.

¨Black¨ fue el segundo tema, el cual presenta toques funk, Nico Sorín rapea y Lans tiene su segmento solista en la guitarra eléctrica. La banda sonaba impecable, muy prolijos y a un volumen agradable.

¨Norsk in silence¨ fue el tercer tema. El mismo ya había sido interpretado varias veces con anterioridad. Esta canción tiene mayor presencia del piano, ejecutado por Cirilo, y también tiene un solo de guitarra.

El show continuó con ¨Blake¨, ¨Pain¨, que ya había sido interpretada antes, ¨Cole¨, que presenta variantes rítmicas que rememoran a los proyectos paralelos de los miembros: Huevo y Octafonic, aquí se lució Cirilo en el piano improvisando un solo.

¨No one can stop us now¨ siguió en la lista. Una canción alegre, más pop que el resto.

Marcando un patrón rítmico con los palillos de batería comenzó ¨Sun¨, una canción mucho más lenta y emotiva, más soul. Y, finalizando el primer segmento, interpretaron el último track del disco, ¨Phonological Loop¨. Pipi Piazolla demostró gran destreza, rapidez y enorme criterio con la batería y solo dos platillos, además del hi hat.

Luego de una pausa, Fernandez 4 retornó al escenario para interpretar algunos temas de su primer disco, tales como ¨Hack or shack¨, ¨Dane¨, ¨Brion¨ y ¨Tag¨. Hubo un gran momento solista de Sivori en el bajo.

Los músicos se tomaron un descanso previo a la segunda función, saludaron la gente y  Cirilo dedicos unos cuantos minutos a autografiar, el disco recién salido.

La música de Fernandez 4 tiene la ventaja de ser agradable para aquel que no está acostumbrado a la música erudita, de sonar impecable y estar excelentemente ejecutada tanto en vivo como en estudio, y de ser sumamente interesante para aquel que sabe de música. Se encuentra toda clase de arreglos en cada canción, de manera que en cada escucha uno descubre algo nuevo. Cada instrumento tiene su independencia y complejidad y aún así el resultado es nítido, no suena como algo cargado ni forzado en absoluto. Felicitamos a estos grandes músicos y estamos seguros que el año que viene, va a crecer aún más la audiencia.

Roma Zacarías

Eruca en Museum Live, anticipa el nacimiento de: Barro y Fauna

El power trio oriundo de Córdoba, se presentó en San Telmo el pasado 5 de noviembre, ante una multitud sedienta de rock y adelantos de su próximo disco, la banda no defraudo: se rockeó fuerte y sonaron tres temas de ¨Barro y Fauna¨, que será lanzado el 25 de este mes. Crónica: Rokta Zacarias. Fotos: Daniel Watanabe.

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Noche veraniega en Buenos Aires, calles cortadas y murgas por doquier en san telmo, remeras negras copaban la esquina de Perú y Venezuela. Minutos antes de las 21 hs, ante un Museum imponente y repleto, se hicieron carne en el escenario con la humildad que los caracteriza: Gabriel Pedernera (batería), Brenda Martin (bajo) y Lula Bertoldi (voz y guitarra) quien presentó nuevo look blondo .

El ataque de bajo y bombo con el que Eruca enamora se hizo presente con ¨Nada salvaje¨, tema elegido para abrir la noche y primer corte del próximo álbum ¨Barro y fauna¨, con el que obtuvieron el premio Gardel al mejor video clip. El clima seguía elevando la temperatura con ¨Desdobla¨, ¨Blanco¨, ¨Tu trampa¨ y ¨Desatalo¨ hasta que llegó el momento más esperado por los seguidores: ¨Abrepuertas¨  sonaba por primera vez como adelanto. El público no dudó en dejarse llevar por los acordes, procesar la lírica y reaccionar como quien recibe el mejor regalo de cumpleaños. ¨Abre las puertas a todo lo que está por venir¨ dijo Lula al finalizar la canción mientras el público se rompía las manos para aplaudir.

El show tomó tintes emotivos con ¨Para que sigamos siendo¨ en el que se pudo observar a Nicolás Sorín (pareja de Lula) totalmente orgulloso de la banda, asombrado y estremecido por la reacción del público. ¨Amor ausente¨ que emociona hasta el más duro ser, escrito por y dedicado a Titi Rivarola, padrino de la banda fallecido en el 2013. En su memoria la banda realizó el primer cover de la noche ¨Pensamiento¨ de Torax, banda del talentoso guitarrista en la que Gabi y Brenda formaron parte. El clima se mantendría expectante hasta ¨Ciudad¨ track inédito que dejó ¨Huellas digitales¨.

Paradójicamente, tanta calma sería corrompida por la apertura de rondas en ¨Calma¨, continuaría con el público cantando al unísono en ¨Antes que vuelva a caer¨, y aumentaria la temperatura con el segundo cover de la noche ¨Eleanor Rigby¨. El momento más candente del show llegaría de la mano de ¨Fuera o más allá¨: los espectadores unidos en un bloque poguero que todo lo arrastraba. ¨Eco¨, ¨El genio de la nada¨ y ¨Paraíso en retro¨ se vivieron con la misma intensidad que el segundo estreno de la noche: ¨Armas gemelas¨, corte lanzado pocos días antes de la presentación.

¨Agujas¨, ¨Queloquepasa¨ y  ¨Magoo¨ anunciaban el final de la lista de temas de una noche caliente, donde la energía acumulada en Museum, maceró de rock a los espectadores y dejó sedientos hasta a los integrantes de la banda. Eruca Sativa no es una banda que acostumbre realizar bises y sin embargo, luego de los lanzamientos de púas, palillos y lista de temas, retornaron para saciar la sed al ritmo de ¨Quemas¨ y ¨Breed¨ de Nirvana. Dejando clarísimo que la banda: ya no es una apuesta, es ese número de la suerte que no falla y te hace ganador en cada partida.

Con sudor propio y ajeno en todo nuestro ser, retornamos a casa a la expectativa del nacimiento de ¨Barro y fauna¨, en el cual la banda promete seducirnos nuevamente.


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Poseidótica 15 años en Niceto Club

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Cumplir años a veces puede ser traumático. Los quince suelen ser un hito, para las mujeres mas que para los varones. ¿Para una banda? Hay bandas que transcurren el doble de ese tiempo y no dejan huella, desaparecen como un suspiro o una promesa de un político. Otras bandas demuestran que el viaje recién comienza, como fue el caso de Poseidótica. Crónica y fotos: Pablo Fernandez. 23/9/16.

La noche la abrieron los platenses Güacho, un trío poderoso, compacto, delicadamente demoledores. Es raro encontrar un grupo de “stoner” que suene tan prolijo y poderoso al mismo tiempo. Estos pibes no parece que tocaran juntos hace 6 años solamente, parecen conocerse de memoria y zapar desde hace milenios. Tocaron casi una hora, recorriendo canciones de su discografía haciendo un show alucinante, la coherencia de la elección de la lista de temas fue tan precisa que parecía una obra conceptual, sin baches, sin pifies, como un meticuloso rompecabezas musical que dejó la sensación de ser la banda principal de la noche y no un soporte de un grupo épico. El tiempo del recital dejó con ganas de mas a todos los presentes, pero fue justo ese sabor agridulce lo que a uno lo deja regulando para lo que va a venir.

 

Y lo que seguía era una avalancha de canciones instrumentales que nos llevarían a todos los presentes por un paseo sonoro que recorrió todas las épocas de la banda, cuyo integrante destacado (por ser una leyenda de la movida) es el baterista Walter Broide, pero que tuvo invitados que recordaron todas las facetas del grupo. Las dos primeras canciones “Viaje de agua” y “Superastor” sonaron en formato cuarteto, cuando se sumó Ernesto Romero en teclados para aportar un poco mas de psicodelia al sonido de Poseidótica. Así sonaron “Elevación” y “Sueño narcótico” ofreciendo un paisaje alucinógeno. La audiencia estaba simplemente hipnotizada, sumergida en un trance que solamente se interrumpía para aplaudir las magníficas construcciones musicales de la banda.

Luego pasaron los otros dos bateristas que formaron parte de la banda y tenían la pesada tarea de sentarse en la banqueta que iba a dejar Broide: Ignacio y Federico quienes tocaron “El dilema del origen” y “Acuático” respectivamente. Nostalgia, emoción, avalancha de aplausos y chifles. Y humo dulce por doquier. Broide volvió a los parches luego del breve receso – el cual vivió al costado del escenario haciendo la mímica de cada canción tocada por sus compañeros – para hacer “La distancia”.

Al terminar esa canción Martín, el bajista, anunció que se iban a dar un gusto, mientras un ayudante acomodaba un teclado y un micrófono junto a la bata de Walter: apareció Lito Nebbia, una leyenda viviente y fundador de nuestro rock nacional para hacer “Hogar”, un tema de Los Gatos – de la época en la que Pappo (otro padre del Stoner nacional) tocaba la viola en ese grupo – que arrancó aplausos y emociones varias en todos los que tuvimos la suerte de presenciar ese momento mágico. Luego tocaron “Rock de la mujer perdida” en una versión aplastante, con un Lito sonriente y aplaudido a rabiar por el público y los músicos.

Pero las emociones no terminaban ahí. Luego vino el hermoso tema “Holograma” y al finalizar apareció Minimal para conmover a la gran mayoría de la gente. Es que el cantante de Pez nos iba a brindar, junto a Poseidótica, una poderosa y psiconáutica versión de “Haciendo real el sueño imposible” aportando voz y violas al cover de su propia banda. Luego Ariel dejó las cuerdas de lado y anunció que harían una canción bastante añeja pero demasiado actual: “Represión” un clásico de Los Violadores, que fue cantada con tanta furia que mas que una canción parecía un exorcismo a esta época amarga que nos toca transitar.

Para bajar un poco las revoluciones y palpitaciones de los ya esforzados corazones sensibles de todos los presentes, el viaje continuó por un camino de cierta calma – si tal cosa es posible en un recital como éste – con “Mantra” y “Dimensión Vulcano”. Saludos, abrazos, aplausos y agradecimientos al público y la despedida simbólica, impostada, que daría paso a los bises que todos esperábamos y prácticamente exigíamos: “Videogame” y “Aeroruta” sonaron para, ahora sí, despedir una noche que tocó el cielo de la perfección sonora con las manos llenas de canciones. Una noche que quedará en el recuerdo por mucho tiempo en las mentes de aquellos que tuvimos la suerte de estar presentes en un Niceto que explotó de gente que se fue feliz, luego de una noche larga pero hermosa, colmada de emociones que, como una montaña rusa de emociones, recorrió todas las zonas que un buen recital debe transcurrir.

 

Pablo Fernandez
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Ararat: primavera sónica y festejo del fin del mundo

 

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Color. Movimiento. Energía. Experimentación. Delirio y poder. Todo eso genera esta banda, junto con la sensación de que afuera puede suceder el fin del mundo y no nos vamos a enterar, porque adentro suena un terremoto musical, un viaje a bordo de una nave sonora, comandada por tres enormes músicos. Sergio Ch una pared sonora que se cimienta en las bases que establece en los parches Alfredo Felitte. De fondo el científico sonoro, el cirujano de las notas musicales interestelares, la pincelada psicodélica aportada por el gran Tito Fargo. ¿Que mas querés? Crónica y fotos: Pablo Fernandez. 22/9/16.

Ser stoner no es fumar marihuana y escabiar hasta desmayarse. Es una filosofía que brega por la libertad. Volar es una hermosa libertad, sobre todo si se hace con música. Y así abrió la quinta entrega del Motoclub en Club V (Corrientes 5008, Villa Crespo, Capital Federal) de la mano del quinteto Viaje a Ixtlán: un paseo sonoro comandado por Mariano Bertolazzi y su Moog mágico, quien además toca la guitarra y canta. El paseo incluyó canciones de sus dos discos y cerró con “El camino blanco” completo (un tema de alrededor de 22 minutos).

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El despegue fue suave, pero firme. Pero afuera el mundo parecía desgarrarse con una tormenta de viento, polvo y suciedad volando arremolinandose en las esquinas de toda la Capital. Parecía que el clima sabía que se avecinaba un set contundente de una banda que recibió muchos calificativos, pero creo que el mas apropiado fue “música para el fin del mundo”. Ararat se subía, una vez mas, al escenario del Motoclub y comenzó a hacerlo con “Caballos” y recorrer canciones de sus tres discos, pasando por una versión bien hardcore de “Castro” que duró lo que un suspiro de un condenado. Fue sencillamente gloriosa la versión que hicieron de “Lobos de guerra/Cazadores de elefantes” sumando un power demoledor de la mano de Alfredo Felitte y sus golpes que intentaban exorcizar la noche. Tito Fargo ocupó un rol delicado en este apocalípsis musical, aportando pinceladas mágicas, como suele hacer cada vez que se pone al frente de su guitarra/teclado y su colección de pedales, lo que forma un paisaje sonoro que vuelve – por momentos – mas árido el paisaje de ese mundo que arde en las llamas que alimenta Sergio Chotsourián con su bajo endemoniado.

 

El paseo sonoro fue recorriendo zonas de todo tipo: por momentos la atmósfera era densa y oscura y luego se volvía agitada, se sacudía, se estremecía. Las canciones fueron “Caballos”, “El Mono”, “El Paso”, “Las dos mitades”, “La sal y el arroz” – en una versión despojada, casi minimalista -, “Cazadores…”, “El hijo de Ignacio”, “Castro” y “Nicotina y
destrucción”. La presentación finalizó con un agradecimiento especial de Sergio a todos los presentes, quienes bancan la movida fielmente, con una alabanza. Luego, como siempre, un apretón de manos respetuoso con Tito Fargo selló el acuerdo de que otro viaje de la nave había resultado un éxito. El afectuoso abrazo de su compañero de años de batallas musicales, Alfredo Felitte, siempre emociona un poco. Porque aunque seamos rockeros, pesados, stoner y disfrutemos del doom y el sludge, tenemos sentimientos. Y si hay algo que no se puede evitar con Ararat, es emocionarse.

 

 

Pablo Fernandez
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Octafonic en Vorterix: derribando barreras musicales

La banda liderada por Nicolás Sorín presentó oficialmente, su segundo disco: ¨Mini Buda¨. Un material muy esperado y bien recibido por el público, que se acercó el 19 de agosto a Vorterix, para festejar hasta el cansancio. Además de interpretar el disco en su totalidad, hubo espacio para el lucimiento instrumental: Hernán Rupolo, Chino Piazza y la sección de vientos, tuvieron sus segmentos solistas, para demostrar el alto nivel de virtuosismo que poseen. Octafonic sigue derribando barreras musicales. Crónica: Romina Zacarías. Fotos: Daniel Watanabe.

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Viernes 19 de agosto. Comenzaba el fin de semana al fin, y para muchos no era un día cualquiera. ¨Mini buda¨ había llegado a la tierra, con sus 9 canciones y Octafonic prometía dejar todo en el Teatro Vorterix, para interpretarlo en vivo por primera vez. Una fiesta como sólo ellos pueden ofrecer.

El escenario estaba listo. Un ambiente cuidadosamente tétrico y lúgubre, con telarañas. La gente iba llegando hasta llenar el salón, con el entusiasmo a flor de piel. A las 21.30 horas comenzaba el juego, de la mano del track que inicia el disco ¨Welcome to life¨. Un show de luces impactante acompañaba los cortes, de la mano de su iluminador: Patricio Tejedor. El sonido, compacto y potente, se terminó de ajustar al segundo tema: ¨Mistifying¨, clásico para empezar a mover las caderas al ritmo de los vientos comandados por Juan Manuel Alfaro en el saxo alto, Francisco Huici en saxo barítono y Leonardo Paganini en el tenor. Con ese mismo clima comenzaba ¨God¨, con un Sorín encendido, gimiendo provocativo, devorando a la audiencia entera. Una introducción de sintetizadores precedía al single ¨Plastic¨. El pogo se hizo presente aquí, convirtiendo la noche en un antes y un después para la banda.

Bajaron los decibeles un rato con la interpretación de ¨Love¨, para volver a subirlos con ¨Mini buda¨. Los nueve integrantes suelen hacer una postal aquí, usando capuchas y haciendo el ¨mudra¨ con las manos. La gente coreó como nunca, el hit que da nombre al disco. Cirilo Fernandez arrancaba enseguida con su íncreible línea de bajo ¨Wheels¨, otro clásico poderoso del primer álbum. Con toda esa adrenalina, llegaba el primer segmento solista: Hernán Rupolo regaló un poco de su magia rock-funk en guitarra eléctrica, y con actitud de ¨a ver si sale¨ improvisó en el estilo de SRV. Un perfecto puente para unir la fuerza del tema que acababa de sonar con la canción bailable que vendría. Victorioso, enganchó con ¨Nana Nana¨, mientras la gente no paraba de aplaudirlo. ¨Basta de joda, ahora nos ponemos serios¨ decía Sorín al finalizar la canción y comenzaba con ¨TV¨.

 

Uno de los momentos más memorables de la noche se dio con ¨Monster¨, con un solo de Rupolo aún más rockero que en la versión de estudio y luego, quedando en la penumbra, el Chino Piazza, demostrando lo mucho que la técnica de jazz puede hacer y que no basta con tener rapidez, es inútil si no se toca con un sentido musical. El Chino tiene mucho de ambas. Es uno de los grandes méritos de todos los integrantes de Octafonic en sí.

Retornando a las aguas tibias, se interpretó ¨I’m Sorry¨, mientras los más audaces de sus seguidores marcaban con palmas el extraño compás aditivo que marcan los palillos. Al finalizar la canción, las luces se atenuaron, enfocando a los vientos y les llegó su momento de lucirse. Muy bien sincronizados los tres, realizaron ritmos complejos, complementándose y dialogando entre sí de forma muy fructífera y placentera.

 

El show continuó con ¨Sativa¨, una canción escrita probablemente para Lula Bertoldi, que resume muy bien la nueva etapa de la banda, combinando: pop, electronica y rock pesado. Y, a medida que se acercaba el final, se iba poniendo más caliente todo. El combo ¨Over¨ + ¨Slow down¨ los dejó a todos knock out, precisamente son los temas cierres de los discos. En esta ocasión y, al igual que en el estudio, Lula Bertoldi se hizo presente en el escenario para gritar hacia el final de ¨Slow down¨, como solía hacer en ¨Wheels¨. Besó tiernamente a su marido y se retiró con la ovación de los presentes. La banda anunció la inminente retirada y Nicolás Sorín, en compañía únicamente de su sintetizador, interpretó ¨That’s ok¨, una canción emotiva muy bien lograda. El cierre fue ¨What?¨, una de las canciones rockeras más populares del nuevo material.

La noche fue un éxito total, algo impensado para, como diría su líder, una ¨bandita de jazz¨, cuando iniciaban este proyecto.  Con dos discos en la calle e impactantes shows en vivo, los Octafonic están demostrando que tienen todo, para ser protagonistas principales del rock nacional -e internacional- por su calidad y por animarse siempre a dar un paso más. Cada día apuestan a ir un poquito más lejos y demuestran que son muchos los oídos atentos, curiosos, sedientos de cosas nuevas, originales y que ellos son los indicados para marcar el camino. Poco importa el idioma en el que se trasmita cuando la música habla por sí misma, Octafonic es un orgullo nacional, y sin dudas seguirá creciendo.

 

Romina Zacarías

BIGGER: 10 años en conexión con la música

La banda liderada por Luciano Villacé cumplió 10 años, y lo festejó el viernes 17 de junio en un Niceto lleno, junto a su público y con invitados de lujo. Un show de gran duración y muy emotivo, que fue grabado para un próximo dvd. Sin duda, una noche especial e inolvidable, que quedará en el recuerdo de quienes pudieron estar. Crónica: Roma Zacarías. Fotos: Daniel Watanabe.

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El cuarteto rosarino Fluido fue seleccionado especialmente por Bigger, para calentar la noche del viernes. Muy agradecidos, arrancaron su show con mucha pila y puntualidad. El público iba llegando a Niceto, varios festejando y coreando a la banda del interior. Tocaron un repertorio escueto, aclarando con humildad que era ¨la noche de Bigger¨.

Luego de que finalizara Fluido, hubo una pausa hasta que a las diez menos cuarto comenzó a sonar una introducción en formato pista que recordaba a ¨Contraviento¨, el último material lanzado por la banda. Sin embargo, el tema elegido para arrancar fue ¨Tu verdad¨, perteneciente a ¨Despertares¨, del año 2009. Le siguió ¨Big bang¨ y ¨Hasta que te apartes¨, del mencionado último disco.

El público durante este segmento se mantuvo bastante tranquilo, quizás debido a que los chicos, no estaban sonando con la calidad de audio habitual en la banda. Por fortuna, todo se acomodó a medida que pasaban los primeros temas y terminó siendo óptimo, tal como la banda merecía. Debemos destacar el gran trabajo del staff de Bigger en este show, que fue complejo técnicamente, porque además de contar con muchos instrumentos e invitados: ¡estaba siendo grabado para ser editado en video! Por suerte, todos los engranajes, funcionaron a la perfección y el público disfruto en todo momento.

La gente iba calentando motores a medida que pasaba el setlist. Se interpretaron dos covers: ¨Preguntan de dónde soy¨, el cual figura en el EP ¨Juntos¨, reversión del tema folclórico popularizado por Atahualpa Yupanqui, y ¨Maybe I’m Amazed¨ de Paul McCartney, realizado para el programa La Viola y disponible en Youtube.

En la primera parte, se invitó a Pedro Chalkho en la guitarra acústica y eléctrica y a Orestes Di Vruno en sintetizadores. Se interpretaron temas de ¨Contraviento¨ junto a ellos, tales como ¨Fuegos cruzados¨ y ¨Vuelo en la imaginación¨.

Comenzaba más tarde la primera de tantas emociones con ¨El reto es existir¨, un tema bellísimo de ¨Humano¨, en el cual se refleja bien la temática filosófica existencialista de Bigger. El ¨Negro¨ Villacé agradecía con voz quebrada, conmovido por la cantidad de gente, ya que era el show con mayor convocatoria, una recompensa merecida tras los años de no bajar los brazos.

El show estuvo dividido en dos, marcando el final de la primera parte, la canción ¨Contraviento¨, dedicada a las familias de los músicos, seguida de una sección instrumental en pista con sintetizador, parecida a la del comienzo.

La segunda parte comenzaría con ¨Cristal¨ en versión acústica, a cargo de Oliver en la guitarra y además de Luciano, Javier Robledo como invitado en voz, quien además de ser el baterista de Cielo Razzo, es el productor de los últimos dos discos de Bigger. Un par de violines y chelos también se sumaban a la canción. Las miradas de hermandad y la manera en la que se estrechaban la mano ¨El Negro¨ y Robledo, emocionaron a todos los presentes. Y así, aún conmovidos, Luciano nos contaba la historia detrás de ¨A quien no tuvo¨, dedicada a un nene chiquito que pedía monedas en Constitución.

 

Llegaría luego el momento de otro invitado, en palabras de Luciano, el más especial de la noche: Ramiro Pereyra, ex baterista y fundador de Bigger. Se conocieron en la carrera de Composición con Medios Electroacústicos, en la Universidad de Quilmes, tal como nos ha contado en la entrevista que nos concedió previa al show. Junto a él se realizó el primer tema de la banda: ¨Fuego del ayer¨ y también ¨Juntos¨.

Los chicos se dieron todos los gustos: tocaron el último disco completo y muchísimos temas de las placas anteriores. También hicieron, el nuevo single: ¨En conexión¨, que fue coreado por el público, a pesar de haber sido lanzado hace poco tiempo. Inclusive Manu tocó una canción con la guitarra eléctrica, mientras le cedía la batería a Pablo Torterollo, quien solía ocupar ese puesto en el 2012.

El público estalló en aplausos cuando Lula Bertoldi, subió para cantar como invitada ¨El ser extraño¨. Se la vio muy emocionada y agradecida; una persona que tal como observó ¨El Negro¨: ¨conserva su humildad a flor de piel¨. No faltaron los abrazos, ni las palabras de cariño.

Más tarde, todo Niceto le cantó el ¨feliz cumpleaños¨ a la banda, mientras una torta con decoración acorde al festejo, era llevada al escenario por Maru Polak, la manager de la banda.

El cierre de la noche fue con ¨Mi devolución¨, una verdadera fiesta abajo y arriba del escenario, en donde subieron a cantar y bailar los miembros del staff del grupo.

Fueron 29 canciones en total, demostrando que poseen no sólo una gran fuerza, sino una cantidad enorme de hits, un dominio muy grande a la hora de componer buenas canciones y con la libertad de no poner etiquetas.

El público se fue luego del saludo de la banda,  con la tranquilidad y confirmación que la banda cumpleañera, lejos de estar debilitada por el paso del tiempo, está más fuerte y consolidada que nunca. ¡Bigger es como los vinos, que se ponen mejor con el paso de los años!

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Fernandez 4: música sin etiquetas

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La banda liderada por Cirilo Fernández, agasajó al público que se acercó a Boris Club el viernes 10 de junio, con canciones de ¨No fear¨ y adelantó temas, que van a formar parte del segundo trabajo de la banda. Crónica: Romina Zacarías. Fotos: Daniel Watanabe.

Fernández 4 es un proyecto con raíces en el jazz, pero fusionado con distintos géneros: soul, pop, funk, rock y electrónica entre otros. La búsqueda de la banda, no limita la canción a un estilo y en cada show parece ampliar su propuesta, atrayendo a un público que disfruta de música interpretada con calidad y libertad: sin etiquetas musicales. En sus shows no faltan las sutilezas, que los confirman como grandes ejecutores y compositores, pequeñas sorpresas tales como cambios de métrica y tempo, ostinatos, disonancias propias de quienes manejan a la perfección el lenguaje musical y la improvisación solista. Cada canción es un viaje distinto donde van sucediendo múltiples aventuras, todas bajo la intimidad y calidez que se da en lugares como Boris.  Los músicos tocan cerca del público, como susurrando sus secretos al oído, tampoco faltan las bromas: como en cena junto a amigos que no se ven hace mucho tiempo.

A las 22hs se posicionaban Cirilo Fernandez en el piano y sintetizador, con copa en mano; un afiebrado pero elegante Nicolás Sorín, en voz con sus efectos y sintetizador; Mariano Sivori en Contrabajo, quien cumplía años esa noche; Pipi Piazolla en la pequeña batería Yamaha; y Sebastián Lans en guitarra eléctrica.

Las canciones tienen grandes momentos instrumentales, pero no son de tanta duración como los standard de jazz, más bien cada una tiene su espíritu. La lírica es en inglés, idioma en el cual Sorín se desenvuelve más cómodo y con envidiable pronunciación.

Interpretaron temas de ¨No Fear¨ con adaptaciones en la guitarra, ya que el instrumento se sumó luego de que fuera grabado y otras inéditas. Destacamos la canción homónima del disco, en la cual Cirilo se luce con el piano de manera emotiva, una pieza bastante romántica en su primera mitad, hasta que aparece la batería sorprendiéndonos con una base rítmica compleja, en constante movimiento. Pipi Piazolla genera ese efecto, al tener un estilo tan particular y personal de toque. También ¨Brion¨, otro tema emotivo en el cual Sorín utiliza un efecto en la voz como los que suelen utilizar los de Daft Punk y en el que se ha agregado un solo de guitarra magistral.

Con un espíritu mucho más rítmico y bailable, tenemos a ¨Tag¨, otro de los temas del disco que se interpretó. No queremos dejar de nombrar tampoco a ¨Hack or shack¨, el primer track del disco y una canción muy representativa de la banda: en ella podemos apreciar el protagonismo del piano, la base de la batería de Pipi, entrando y acentuando lugares que uno no espera y la repetición de frases de Sorin, como un mantra.

 

Cirilo, mientras se mecía en su asiento, inquieto como siempre, comentaba al público distintas anécdotas entre las canciones, por ejemplo cuando llegó el turno de ¨Norsk¨, contó que nació por un entredicho entre Nicolás y un noruego que casi termina a las piñas, sin entender lo que éste estaba diciéndole. La traducción de Norsk es precisamente noruego y el episodio tuvo lugar durante la gira en el 2013 en dicho país. Lans sobresale aquí también, junto a la batería hacia el final, cuando se vuelve más rockera la canción.

El cumpleañero Mariano Sivori tuvo dos solos muy buenos a lo largo de la noche, muy musicales e interesantes en cuanto a la selección de notas, cuestión muchas veces olvidada en la búsqueda de la rapidez de la ejecución. No olvidemos que en general los graves son quienes tienen la parte más complicada a la hora de solear.

El show duró hasta las doce de la noche, cuando la banda estaba por tocar un tema de cierre a pedido del público que no pudo ser, por motivos urgentes e imprevistos, que los obligaron a bajarse del escenario. La audiencia supo comprender. Habían brindado un gran show y el público, agradeció la entrega de la banda en vivo y la complicidad para con el público, sabiendo que la despedida era un: ¡hasta pronto!

Octafonic despidió ¨Monster¨ y se prepara para ir más lejos

El octeto liderado por Nicolás Sorín, le dio cierre al disco que los vio nacer. El lugar elegido fue Niceto y la fecha, el viernes 20 de mayo. La banda adelantó temas, que formarán parte de su segundo material discográfico. Crónica: Roma Zacarías. Fotos: Daniel Watanabe.

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El pasado viernes 20 de mayo, Niceto recibía al público con música clásica, algo que sorprendió a más de uno. La gente se acomodaba, se tomaba unas cervezas y apenas pasadas las 22hs, Octafonic hacía su aparición. El tema elegido para comenzar fue ¨Waving Batons¨, uno de los más tranquilos, en una versión un poco más rockera que en el disco.

La banda, como de costumbre, sonó impecable e hizo un repaso de las canciones de ¨Monster¨ y  adelantó tres del próximo disco, que ya eran conocidas por el público habitué: ¨What?¨, ¨Adiós y ¨Mini Buda¨ con sus escalas orientales, vestuario especial y el ¨mudra¨ de Buda. El público aplaudía marcando las rítmicas tan particulares de cada tema. Los más festejados fueron ¨Over¨ y ¨Monster¨. Éste último tuvo un momento funk con un gran solo de batería a cargo del Chino Piazza.

La noche contó con dos invitados de lujo: desde Puerto Rico, el baterista Tony Escapa para ¨You Can Take¨ (músico de: Al Di Meola, Ricky Martin y Miguel Bosé, entre otros); y Lula Bertoldi que apareció hacia el final de ¨Wheels¨, para dar uno de sus gritos, que ya son su marca registrada. Hubo un segmento solista a cargo de Sorín, en el que loopeó su voz con distintos efectos y nos sorprendió haciendo beatbox. Y otro más ambiental, a cargo de los vientos, que sirvió de intro para ¨I´m Sorry¨.

Debido al ausentismo de Sorín, que estuvo en México trabajando en la dirección musical del Unplugged de Miguel Bosé, hasta pocos días antes del show; Octafonic se vio en el desafío de ensayar a la distancia. La frescura y conexión que tiene la banda arriba del escenario, le permitió sobrellevar el show con apenas un par de pifies, sin que importaran demasiado: ¡una mirada, risa cómplice, corrección y a seguir con el tema como si no hubiera pasado nada! Después de todo, estos monstruos también son humanos. El clima de la canción sigue intacto, algo que se logra tras los años de compartir escenario con la misma gente.

Cuando a uno le preguntan a qué suena Octafonic, se hace muy difícil responder. Parece que las etiquetas no les hacen justicia. Es una banda con calidad ¨for export¨, tanto en las grabaciones como en vivo. Sus músicos son virtuosos en sus instrumentos, sesionistas, casi todos con proyectos paralelos personales/grupales muy interesantes, editados o en preparación. Vienen del ambiente del jazz pero fusionan con muchos estilos. En las canciones conviven rítmicas muy complejas, disonancias, riffs rockeros, momentos punks, pesados, pero también momentos funkys para bailar o una simpleza más pop. Una obra para público de oídos abiertos e inquietos.

Sino lo escucharon, recomendamos que le peguen una oída a su único disco, ¨Monster¨ y que saquen sus conclusiones. Y para los más curiosos, pueden adentrarse en los proyectos paralelos: Fernandez 4, Pájaro de Fuego, Elbou, por citar solo algunos, porque las ramificaciones son interminables como músicos, productores o sesionistas. Escuchando estos proyectos nos damos una idea de la calidad de músicos que integran esta gran banda y de la raíz jazzera que tienen. Hernán Rupolo, como ex integrante de lo que fue la Connor Questa, es probablemente el elemento más roquero del ensamble. Es muy probable que en el próximo disco la guitarra, tenga el gran protagonismo que ganó en los shows luego de su incorporación, siendo el responsable que la banda fuera volviéndose cada vez mas intensa y rockera.

Con la ovación del público, el octeto se bajó del escenario, con la promesa de que el nuevo material, verá la luz este año para saciar la sed del público. ¡Esperamos ansiosos, los adelantos anticipan un digno sucesor de ¨Monster¨!

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