Rolando Castello Jr en La Trastienda: 50 años junto a la música

El baterista brasilero Rolando Castello Jr, festejó sus 50 años de trayectoria, el 28 de enero en la Trastienda. Hubo un repertorio variado entre sus proyectos actuales, CaSch (Castello & Schevanos) y Patrulha do Espaço además de los clásicos de Aeroblus, junto a muchísimos invitados, entre ellos Alejandro Medina, perteneciente a la formación original de recordado power trio. Fotos: Daniel Watanabe. Crónica: Roma Zacarías.

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La Trastienda Samsung recibió a una leyenda del rock, el 28 de enero: Rolando Castello Jr, quien cumplía nada más ni nada menos que cincuenta años de trayectoria. Toda una vida dedicada a la música. Para celebrar semejante ocasión se prepararon una serie de tres shows distintos: uno en San Pablo, otro en Curitiba y el último en Buenos Aires.

El evento, titulado ¨50 Años de Batería y Rock¨, arrancó en una Trastienda tranquila, con gente sentada tomando algo. Un público de tres generaciones fué llenando el lugar: los adultos esperando revivir viejos tiempos, los mas jóvenes con ganas de vivir la experiencia de verlo en vivo y conocer más de Castello. Entre el público, se vió a muchisimos músicos locales, también fans del baterista. La lista, dejaría a todos conformes con justas dosis de musicales de los proyectos de Castello a lo largo de 50 años, cubriendo: pasado, presente y futuro.

Recordemos, que Castello se hizo popular en el país, por la banda que encaró junto a Pappo y Alejandro Medina allá por el 77: Aeroblus. A pesar de tener un solo álbum, les bastó para hacer historia.

A las nueve y cuarto aparecían sobre el escenario Patrulha do Espaço, otro de los grandes proyectos de Castello Jr, con su líder vocal femenina Marta Benévolo interpretando ¨Deus Devorador¨, ¨Robot¨ y ¨Depois das 11¨ junto a Paloma Sneh en saxo. Canciones de rock pesado, con un estilo en la línea de Aeroblus. Marcello Schevano se lució en los solos de guitarra pero sin dudas la estrella fue la batería, no sólo por la actitud del ejecutor, sino por la creatividad puesta al servicio de las canciones. Cortes y redobles muy originales. Rolando suele elegir tocar con varios toms y dos bombos de batería, por lo cual el instrumento ocupa gran parte del escenario. Un dato de color: para este show utilizó una Eva Drums de acrílico, orgullosamente creadas en El Palomar, lo cual habla muy bien de la marca. Los brasileros interpretaron dos temas más de su autoría, con Gabriela Roverano de invitada en uno de ellos.

Luego llegaría el primer momento de homenajear Aeroblus con Adrián Outeda (Bandera de Niebla) de invitado en ¨Completamente nervioso¨, siguiendo con ¨Buen tiempo¨, también de Aeroblus, con el Pato (Los Antiguos / Sauron) y JB Larralde (Sauron) de invitados. Uno de los momentos más fuertes de la noche.

Los próximos invitados fueron, el reconocido productor Alejandro Taranto en bajo y Tito Fargo (Gran Martell / Ararat) en guitarra y voz, compartiendo dos canciones de un nuevo proyecto, que está saliendo del cascarón. Alguien del público les pidió al finalizar, que grabaran un disco con esta formación, así que quizás más adelante tengamos el gusto.

Siguiendo con otro de los tantos proyectos en los que estuvo Castello, llegó el turno de Sergio CH y Gonzalo Villagra tocando ¨Sally del blues¨ y ¨Animal¨. La energía de Castello parecía ser inagotable, a pesar de que la mayoría de los temas tenían una enorme presencia de su instrumento. La única pausa que hubo durante el show fue hacia la mitad, porque se lastimó la mano. Pero como suele decirse ¨El rock no para¨ y Rolando suda mucho más que rock. Con astucia y simpatía contó algunos chistes haciendo referencia por ejemplo, a que había muchos invitados pero ninguno lo reemplazaba a él, ¨Debí haber invitado media docena de bateristas¨.

La segunda mitad de la noche estuvo dividida en dos segmentos. Su nuevo proyecto, CaSch (Castello & Schevanos), con cuatro temas de larga duración, más progresivo e instrumental que lo anterior y un último segmento con el esperado Alejandro Medina en bajo, interpretando ¨Solísimo¨, ¨Sofistiquatro¨, ¨La adivina¨ con Lola Medina de invitada, ¨Aire en movimiento¨ y el gran cierre con ¨Vamos a buscar la luz¨, el mayor clásico de Aeroblus y el tema más caliente de la noche. La gente se paró de sus asientos y aplaudió a rabiar a un músico que dejó todo arriba del escenario. Un músico que se supo ganar un lugar en el corazón del público argentino y que esperamos cumpla muchos más años junto al rock.

Roma Zacarías

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Octafonic en Boris: Nada como volver a casa

Octafonic despidió el año el 30 de diciembre en Boris, el lugar que los vio nacer. Dieron dos funciones a sala llena con Pedro Rossi como invitado. Cubrieron temas de sus dos discos y no faltaron los segmentos solistas. Crónica: Roma Zacarías. Fotos: Daniel Watanabe.

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Octafonic se presentó en Boris, para despedir el año con dos funciones. El público tuvo la oportunidad de verlos de cerca y en un ámbito relajado. La banda tuvo un 2016 movido, donde lanzaron ¨Mini Buda¨, su segundo disco y recorrieron el país para presentarlo en distintos puntos.

Los músicos entraron en calor haciendo una pequeña introducción funk improvisada. Nico Sorin, acompañaba con pandereta en mano. Segunda función.

La puesta en escena era informal. Las luces del lugar daban un toque cálido y rústico, y el escenario alcanzó justo para que entraran todos, faltó el Tano Bonadio en percusión, ya que estaba en Europa.

La lista de temas incluyó material de ambos discos: arrancaron con ¨Welcome to life¨, primera canción con el que comienza ¨Mini buda¨, siguieron con el clásico ¨Mystifying¨ del primer disco, con Pedro Rossi como invitado en la guitarra eléctrica. El sonido estaba a un volumen agradable y bien ecualizado, típico sonido del lugar. Boris es un club de jazz, con muchas sillas que no invita al pogo, aún así hubo momentos donde la gente prefirió pararse y bailar.

El show continuó con ¨God¨, ¨Plastic¨ -el cual fue sumamente aplaudido-, ¨Love¨ -con solo de saxo al final-, ¨Mini Buda¨ -donde la gente ya entró en calor y comenzó a pararse- y ¨Wheels¨. Aquí hubo una pausa de unos minutos, para salir a tomar aire y fumar.

El segundo segmento fue aún más relajado. Primero hicieron, ¨I’m sorry¨ y ¨Sativa¨ y luego llegó uno de los momentos claves de la noche con el single ¨Monster¨. Aquí, Rossi y Rupolo nos regalaron un dueto deslumbrante, cada uno con su guitarra eléctrica, dialogando entre sí en la parte del solo. Luego quedó un espacio más libre, donde Nicolás Sorín dirigió al conjunto con las manos, indicando la velocidad, intensidad y el momento del ataque de cada instrumentista, ya que él es director de orquesta. Como si no bastara con esta cátedra que estaban dando, llegó el turno del Chino Piazza de hacer su solo. Llega un punto en el que uno no puede creer que ese hombre sólo posea dos brazos. Es increíble lo que puede llegar a tocar con toda seguridad y prolijidad.

Luego de este tema, se necesitó un respiro, así que Cirilo Fernandez se dirigió al piano de Boris y se entretuvo un rato, luego Sorín se sentó a su lado y nos regalaron melodias a dúo.

Una buena parte del público estaba totalmente impresionada por el nivel de virtuosismo de los músicos, compartiendo bromas con sus amigos de mesa: ¨Esto ya es demasiado, me voy¨.

Acercándonos al final de la noche, se interpretó ¨Over¨, uno de los temas más heavy de Octafonic. ¨That’s ok¨ fue una decisión espontánea de Nicolás de interpretar, quien luego se rió alegando que salió muy mal. El final del show fue con los temas poderosos del último disco ¨Slow down¨ y ¨What?¨. En este último pidieron que alguien filmara para realizar una versión pequeña del ¨Mannequin Challenge¨ a mitad de tema. Desconocemos el paradero del video, pero sin dudas la gente lo encontró divertido.

Octafonic se despidió para tomarse unas merecidas vacaciones tras un año de muchísimo trabajo. Veremos qué les depara el 2017 a estos talentosísimos músicos.

Roma Zacarías

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